Almas sedientas de amor,
corazones desterrados
en el valle del olvido,
amores que se han perdido;
camposanto abarrotado
de decepción y dolor.
Corazones errabundos,
muertos en vida, llorando,
un gran amor anhelando
en esos surcos profundos
del desierto de las almas,
sin oasis, sin sus palmas
que den un poco de sombra,
que mitiguen el ardor.
Corazones en penumbra
buscando lograr sus sueños
mientras todo se derrumba
en un erial triste y vacío,
miles de vanos empeños
en los que sólo son dueños
de su soledad y hastío.
Almas sedientas de amor,
un éxodo de legiones,
son miles los corazones
que se están muriendo a diario,
mientras sigue el calendario
su curso desolador.
Es mi alma una de esas,
víctima del desencanto;
escéptica a las promesas,
pues ya le han mentido tanto,
ya ni siquiera es el llanto
un paliativo a sus tristezas.-
Eduardo Ritter Bonilla.
Peor lo llevaba Brassens con su Marieta... "...Y le llevé una orquÃdea a nuestra cita en la glorieta: La bella se besaba con un chulo ¡ y apoyada en un farol !. . . Y yo allà con mi flor como un gilipollas, madre. Y yo allà con mi flor como un gilipollas. Y cuando ya, por fin fui a degollar a Marieta: La bella, la traidora, de un soponcio se me habÃa muerto ya. . . Y yo con mi puñal como un gilipollas, madre. Y yo con mi puñal como un gilipollas. Y lúgubre corrà al funeral de Marieta: A la bella, la traidora le dio por resucitar. . . Y yo con mi corona hice el gilipollas, madre. Y yo con mi corona hice el gilipollas." George Brassens adaptada por Javier Krahe Un Abrazo Carlos