Era infinita fragancia tu cuerpo puro en el mío,
un infinito latido de deseos y esperanza.
Que exquisita fragancia el tomarte la cintura,
el besarte con dulzura y acariciar tus espaldas.
Recorriendo tu cuerpo entero buscando suaves murmullos,
encontré mil desvelos, escondidos entre tus piernas.
Suave y tersa fragancia de amapolas y jazmines
Hoy son una realidad
de una crudeza increíble.
De riquezas indelebles
Mas mi ímpetu fallo.
Siempre pensé penetrarte con dulzura tormentosa,.
sólo escribía la prosa de un poema bien logrado.
Eso creí y a tu lado mil poemas escribí.
Era seguro mi éxito.
mas la derrota segura acaricio la tortura;
y torturado morí.
Mori pegado a tus encantos.
No pude satisfacerte.
Tu cuerpo en brios quedo, torturando mis latidos
poco a poco desprendí mi cuerpo de tus encantos.
Mas sollozaba tu alma de deseos y caricias
yo ya no era tu dicha, acabado cual un ruin.
Satisfecho ya sin ganas de atravesarte la piel
De escribirte algún poema de caricias ni de deseos
Ya no sentía mis dedos, ni siquiera te quería.
Ni siquiera una mueca fría te devolvía la luz.
Desgraciado, indolente, poco hombre ya no sientes.
Nunca pensé en este fin era mi ocaso ¿es el fin?