Soñé que me querías
y en mis sueños ví que me besabas
y al despertar ví mi lecho solo,
solo... porque tú no estabas.
Y al ver mi soledad tan espantosa
entre las brumas ví tu cara hermosa
y al tratar, desesperada, de alcanzarte,
entre las mismas brumas te esfumaste.
Dos lágrimas brotaron de mis ojos
y se quedaron en mis labios temblorosos
que tu nombre amado pronunciaban,
mil veces lo decían y nunca se cansaban!
Y en la misma soledad odiosa
espero que termine el día
y en la noche, en sueños, siempre ansiosa,
volver a sentir tu boca en la mía.