Con que calma llego su amor en mí,
se deslizo en mi rostro muy despacio,
recorrió mi cuerpo cual gota de rocío.
y fue lo más deslumbrante que sentí.
Empapo mi vida entera sin prisa,
nunca pensé ni presentí una cosa así,
primera vez de agua tan pura bebí,
calmo mi sed y alejó de mí tristeza.
Desde entonces recupere vigor
y energía de tiempo pasado,
de la postrera caída he regresado.
Cada gota es agua clara de amor,
que llegó en un momento propicio,
lo que ha hecho por mí no tiene precio.
Autor: Alcibíades Noceda Medina