Ayer en mis brazos
te acunaba entonando
canciones del mar.
Temía que crecieras,
que te hagas hombre y te fueras.
Te pedía que volvieras
que de esperarte
no me habría de cansar.
Aunque lejos te fuiste
en mi pecho te quedaste.
Aún te sigo cantando
con la espalda encorvada
la voz trémula y cascada.
Hijo mío, sigue navegando
por las rutas de la vida.
Conduce tu timón
con fuerza, con coraje.
Persigue tus quimeras,
atrapa tus sueños,
danza con el tumulto de las olas,
dale batalla al viento.
No temas, sigue adelante
que aún está tu madre,
con manos invisibles
sosteniendo tu nave.
Y en el pecho las cruza
implorando por ti a Dios. Estela Foderé
Me fascinan tus poesías hermanita Mecha Fodere *-)