Las guirnaldas se advierten desde el castillo,
Cubriendole con una colorida primavera;
Finamente dispuestas dibujan un soquillo,
Que nos hace olvidar el mundo o su quimera.
Los juglares cantan una suave melodia,
Que enaltece la grandeza de un solo amor;
Pues al final por los votos habras de ser mia,
Atras quedaran todos aquellos dias de dolor.
Tañen con suavidad al viento las campanas,
Indicando que el himeneo ha de comenzar;
En la ermita unos atisban por las ventanas,
Quince caballeros armados, digno es de mirar.
Mas cuando llegas arrobas a todos el alma,
Pues tu belleza hace contraste con tu candor;
El brillo en tus ojos me hace perder la calma,
El clero nos bendice, desde hoy eres mi amor.
Hola... Parece que la poesía nos aleja del presente, y no me refiero al de espacio tiempo, que también, sino al que llevamos continuamente en los pensamientos. Dibujamos caos en el lenguaje escrito como modo de otra realidad no común, o mejor dicho, distanciadamente no común. Y me pregunto: ¿nos aburre lo que nos rodea?