Quisiera poder volar hacia ti
y perderme en el mirar de tus ojos,
sentirme acariciada
con la ternura que de ellos asomará.
Quisiera convertirme en río
y viajar a través de los mares
hasta llegar al lugar de mi sueños,
ese lugar que te conoce y sabe de ti.
Ver las calles que transitas
y los colores que admiras,
quizás pensando en mí.
Saber que tus pasos me guían
al lugar seguro que me cobijará,
ese lugar que será testigo
de una entrega absoluta y total.
Y al despertar del ensueño,
ver los dos un nuevo amanecer
y empezar entonces ese nuevo día
con renovado amor,
alimentado por ti, por mí.
Agradecer luego al tiempo
la dicha infinita de saberme tan tuya,
como tú de mí.