Madre Teresa de Calcuta
mujer menuda
de gran corazón
te uniste a los más pobres y necesitados
a niños, jóvenes y ancianos
que nosotros como sociedad los olvidamos
y nos apartamos de pensar que existe esa realidad.
Tú no tuviste miedo
tú fe movió montañas
no existió fronteras alguna
que pudiera detenerte.
Sentada junto a ellos
atendiendo cada necesidad,
regalándoles una mano amiga,
junto a un consejo, una oración
y sobre todo una bendición.
Tú fe te hizo invencible
el Señor era tu guia y apoyo
noche y día.
Caminabas con pasos cortos y ligeros
afanada a acudir al llamado agónico
del hermano sufriente, del hermano sin voz.
Tú vida y testimonio
te llevarán a los altares
de la Iglesia universal.
Cuando esto ocurra
los pobres, leprosos y menesterosos
se levantarán de donde estén presentes
los que aún quedan y aquellos
que ya han partido, a la Casa del Padre Dios.
Todos inclinarán la cabeza
y a través de una reverencia
recordarán a la monja amiga,
a la Hermana de la Caridad,
y así juntos alzarán la voz
en una oración universal.
¡Madre Teresa, descansa en paz! Londres