Un día te irás… Todo habrá cambiado.
Volveré a estar, sólo, sin ti.
Ya no podré ver tu mirada,
aunque la recordaré
cada vez que cierre los ojos.
Te echaré tánto de menos
que tu recuerdo me hará sentir la triste nostalgia.
¡Si pudieras quedarte!
Puede que algún día sepas de mí
y descubras que aún no es demasiado tarde.
Habrá pasado tanto tiempo que, tal vez,
desearemos nuestro encuentro.
Habremos llorado en tantos momentos que, tal vez,
buscaremos nuestra compañía.
Y, entonces, puede que algún día
pensemos en algo más.
Pero los caminos son tan largos y distintos
que hoy, desde aquí, me atrevo tan solo a susurrarte:
¡Si pudieras quedarte!