Yo te amo en las honduras del silencio
tras el gris de las nubes y la esencia
de mil estrellas blancas y en presencia
del firmamento azul que en ti presencio.
En tus ojos reservo un huequecito,
tras el color que adorna tu pupila,
tras párpados de amor que me encandilan,
allí reservo yo mi rinconcito.
Y reflejo mi amor en tu mirada
labrada con cincel en mar turquesa
profunda, de aguas húmedas, saladas,
que enciende mi pasión por ti, princesa,
que tiernamente sin dolor me horada
y con sus labios de querer me besa.
© Calvared 2006 ®
Pobre Carlos, mira quien te elogia....el maestro de literatura loco..... Igual tu poema es aceptable.