Es la sublime inspiración.
Un mar dibujado con el contoneo
de las luces de la bahía.
El agua parece no estar
cuando se la oye cantar
de madrugada,
mientras le besa los pies
a mi amada Tramuntana.
Susurrar de sirenas
es el cantar del mar
en las cuevas coralinas
de una tierra afortunada,
pues el Mediterráneo la envuelve,
la cuida, la limpia y la embellece.
Envidia de las otras gentes,
lo que mis ojos ven
y ellos no sienten.
Es sublime la inspiración
de una tierra bandita,
por su belleza afamada,
y el embrujo a su gente
a quienes cautiva
todas las madrugadas.
Envidia de las otras gentes,
lo que mis ojos ven
y ellos no sienten.