Vagando entre mis anhelos, se me escapan los suspiros de una historia inconclusa entre tú y yo. Las imágenes danzan en mi mente: sonrisas, besos y caricias que jamás existieron; momentos creados por mi imaginación, pero grabados para siempre en mi alma. Padezco un delirio que me consume y me atormenta. Anhelo tus besos con tal intensidad que, por instantes, creo percibir tu aroma y sentirte entre mis recuerdos. Poco a poco voy perdiendo la frontera entre lo real y lo imaginado. Tú continúas tu camino sin sospechar que alguien puede anhelarte de una manera tan absurda como profunda. Te observo recorrer senderos en busca de aquello que, quizá, podría ofrecerte, pero sigues sin verme. Y aun así, permanezco en la eterna espera de convertirme en un capítulo real de tu historia. Mientras tanto, seguiré caminando entre tinieblas y fantasías, con la ilusión intacta de que algún día puedas mirarte en mis ojos y perderte en un abrazo que detenga el tiempo. Aun así, te dejo continuar buscando aquello que dices que te hace falta, sin darte cuenta de que, desde hace tanto, he permanecido frente a ti.