Siempre quise conocer una utopía,
la imaginé de muchas formas,
ya con alas,
ya de ensueños,
arco iris de colores,
de nieblabrumas,
de lloviznas,de otoños,
tambien la imaginaba desnuda de veranos,
cubierta de eternas primaveras.
Y fue mucho correr
tras mi utopía,
que se convirtió en quimera,
cercana y lejana,
corporea y etérea.
Hoy la conozco
a mi utópica quimera
y es todo lo que imaginé,
ya de alas,ya de carne,
de sol,de aire,de estrellas,
existe y no existe,
culpable e inocente,
queda y fugitiva,
amable y perversa,
mía y no mía,
,simplemente,
,inalcanzable,
avelino
verano del 2002
córdoba R.A
Amigo mío: !!Maravilloso poema!! Es así, no existen quimeras al alcance de nuestras manos. Cuando parece que podemos abrazarlas, se esfuman entre los sueños. Su DIEZ GRANDE. Muy buen trabajo. Un abrazo, Ivette Rosario.