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Poema
Categoría: Sin Clasificar

El universo nace en mi mirada

 

El universo nace en mi mirada,

el cielo es azul porque yo lo nombro

y el viento que estremece la alborada

es solo polvo sobre mi ancho hombro.

 

Si cierro los ojos, el mar se apaga,

las estrellas se hunden en el olvido;

nada existe en la caverna que amaga

si no halla en mi mente el sentido.

 

Entre dos sucesos no hay lejanía

el mundo se perfila en mi retina;

la cumbre más alta y la vasta bahía

son solo el mapa que mi ser confina.

 

El tiempo es río que en mí se derrama,

no hay ayer ni mañana si no estoy enfrente;

la historia del caos es una débil llama

que se enciende si la hago presente.

 

La tierra es el lienzo, yo soy la mano,

el dios que dibuja su propio paisaje.

Fuera de mi pensar, todo es vano:

un teatro vacío, un torpe montaje.

 

¿Y el prójimo que cruza por mi vía?

¿Es carne real o sombra proyectada?

Es solo un mito de mi fantasía,

una ficción por mi ilusión creada.

 

Si el niño llora o el mendigo clama

¿es llanto genuino, o burdo decorado?

Es mi propio dolor el que los programa

en este universo que yo he diseñado.

 

Si busco un tierno amor que me sostenga,

ilumino la mirada que me mira;

no hay hondo pozo que mi mal contenga

en este seco espejismo que delira.

 

Si soy el arquitecto de este espanto,

¿por qué mi propia mente me traiciona?

¿Por qué invento la miel y el quebranto

en este reino que mi ficción corona?

 

¿Cómo puedo ignorar lo que yo oculto?

¿Por qué me causa asombro el día?

Soy el profeta de un misterioso culto

donde me engaña mi propia profecía.

 

Soy el esclavo de mi propio invento

condenado a vivir sin un amigo.

No hay misterio en el firmamento

cuando yo soy la ley, el juez y el testigo.

 

Soy el monarca de un reino de la nada,

preso en la cárcel de mi propio centro,

escuchando mi voz aprisionada

sin que nadie responda desde dentro.

 

Grito al vacío buscando un abrazo,

pero el espejo devuelve el ruego.

Yo soy el cuerpo, el filo y el lazo,

el tronco quemado en su propio fuego.

 

Estéril suena mi voz entregada,

laberinto de espejos donde habito.

No hay eco que responda a mi llamada

pues soy el silencio que devora el grito.

 

Cae la arena en el frágil cristal,

soy el soñador que todo comprende.

Cuando yo muera, la noche de coral

borrará este cosmos que de mí depende.

***********

 

Datos del Poema
  • Código: 396919
  • Fecha: 16 de Junio de 2026
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 0
  • Votos: 0
  • Envios: 0
  • Lecturas: 59
  • Valoración:
Datos del Autor
Autor Destacado Nivel: 7
Nombre: Salva Carrion
País: EspañaSexo: Masculino
Fecha de alta: 08 de Agosto de 2025
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Comentarios


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2 comentarios. Página 1 de 1
Salva Carrion
Salva Carrion 16 de Junio de 2026

Es un poema sobre el "Solipsismo": una postura filosófica extrema que sostiene que la propia mente del individuo es lo único cuya existencia es absolutamente segura. Afirma que el mundo exterior y otras ideas no se pueden comprobar y podrían ser simples representaciones o proyecciones de la propia conciencia. Gracias por tu acertado comentario. Saludos

Gabriiella Monttero
Gabriiella Monttero 16 de Junio de 2026

Excelente poesia amigo hay un laberinto en nuestra existencia donde repintamos paredes y lienzos de cristal porque somos soñadores de inmensas ilusiones buscando siempre el abrazo de un eco confundido. En hora buena por un exquisito trabajo. hermosa poesia muy bien trabajada en su forma y en su fondo. Muy bien.

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