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Categoría: Sin Clasificar

Poema de El Galeón Sander

 

El viento ruge y tensa el viejo paño,

surca el mercante el mar del Oriente,

va estibado de lujo y de engaño:

sedas y oro en su bodega silente.

 

A bordo suena una saloma ruda,

beben el ron que conjura el espanto;

buscan la costa que el faro desnuda

en la noche que extiende su manto.

 

Una galerna de cruel tiranía

rompe en la proa con fiero estallido;

pierde la nave su rumbo y su guía

con el azote del viento temido.

 

Cruje el madero en el último embate,

amaina el mar su oleaje de amura;

mira el coral el agónico combate

y en espejo torna el agua durmiente.

 

Duerme la guardia en la noche tardía,

nadie presiente el dolor de la aurora;

la calma chicha, letárgica y fría,

vela al rorcual que en la sombra aflora.

 

Emerge el monstruo de la fosa oscura,

gris leviatán de la estirpe anciana;

no hay en su figura malicia ni furia,

pero despierta la codicia humana.

 

Olvida el triste bajel su fortuna,

ven en la bestia un botín cercano

abren los ojos al dios de la luna,

cambian las sedas por su sangre en vano.

 

A bordo la codicia les ordena

armar los hierros de forma bravía;

en esos hombres ya no queda pena:

¡vender la vida por más mercancía!

 

Arrían botes con torpe premura

mientras la cola las aguas azota;

el pez gigante en su desventura

combate sin temor a la derrota.

 

Clavan un arpón en el gris coloso,

sopla el cetáceo, la soga se estira;

vuela el esquife en viaje tormentoso,

atado al monstruo que abajo respira.

 

Cede la quilla, el abismo se inflama,

se tiñe el mar de maderas y sangre;

entre los gritos la muerte proclama

que la locura ha alcanzado su cumbre.

 

Arrastra el monstruo al madero partido,

brama la fosa en feroz acechanza;

todo está roto, el timón se ha perdido,

ya no hay más ron, se hundió la esperanza.

 

Se traga el mar la ambición de la lona,

solo en las olas el llanto se queja;

ya ningún puerto a los parias perdona:

vaga el espectro por la ruta vieja.

 

Dicen que el barco prosigue su viaje,

siempre a remolque en fúnebre jornada;

preso el marino de un viejo ultraje,

maldita queda la nave condenada.

 

Entre la bruma y el aire salino,

se avista un casco de negra herida;

no busca costa, ni ley, ni destino...

sigue la estela de su alma perdida.

*****

Datos del Poema
  • Código: 397404
  • Fecha: 07 de Septiembre de 2026
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 0
  • Votos: 0
  • Envios: 0
  • Lecturas: 37
  • Valoración:
Datos del Autor
Autor Destacado Nivel: 7
Nombre: Salva Carrion
País: EspañaSexo: Masculino
Fecha de alta: 08 de Agosto de 2025
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Comentarios


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2 comentarios. Página 1 de 1
Salva Carrion
Salva Carrion 07 de Septiembre de 2026

Gabriiella, hola Muy sabia y certera reflexión. Gracias

Gabriiella Monttero
Gabriiella Monttero 07 de Septiembre de 2026

Las ambiciones pueden cambiar los rumbos trazados para llevarnos al fracaso cuando convertimos la vida en cruel mercancía. Muy bien amigo excelente. Que tengas un buen dia.

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