Busqueda Avanzada
Buscar en:
Título
Autor
Poesía
Todos
Ordenar por:
Mas recientes
Menos reciente
Más vistas
Defecto
Poema
Categoría: Familia

El nieto de la abuela muerte

x

Era mi abuela una mujer anciana, tranquila
con ganas de vivir su vida, risueña y amable
había vivido tranquilamente e pesar de quererme
de su contratiempo, pero siempre me quiso

Siempre
venia a mi encuentro, cómo si fuera su nieto querido
su único nieto rodeado de otras nietas, mis primas
me sentía orgullo de tenerla a mi lado, protegido a su lado 
y yo iba diciendo a la gente que mi abuela era la muerte

pero nadie me creía que mi abuela se llamaba muerte
hasta que un día enfermo y yo
no supe ir a verla en su lecho,
por mi timidez, así paso el tiempo
hasta que un día murió

Llego la autentica muerte y se la llevo consigo 
al paraíso del más allá para no regresar jamás,
tras el entierro, en las puerta de la iglesia del  pueblo
a recibir y leer la esquela funeraria, vieron que era
la muerte


teniendo que darme la razón
no siempre se puede jugar con la misma muerte
en el recordatorio fúnebre su segunda apellido
era “mort” muerte
………………………………………………………...

Datos del Poema
  • Código: 397250
  • Fecha: 15 de Agosto de 2026
  • Categoría: Familia
  • Media: 0
  • Votos: 0
  • Envios: 0
  • Lecturas: 10
  • Valoración:
Datos del Autor
Nombre: Mc Garivaldi
País: EspañaSexo: Sin Datos
Fecha de alta: 21 de Febrero de 2026
Ver todas sus poesías
Comentarios


Al añadir datos, entiendes y Aceptas las Condiciones de uso del Web y la Política de Privacidad para el uso del Web. Tu Ip es : 216.73.216.101

1 comentarios. Página 1 de 1
Azaroth
Azaroth 15 de Agosto de 2026

Qué poema tan extraño, tierno y desconcertante a la vez. Me ha atrapado desde el título y no me ha soltado hasta el final. Hay algo profundamente conmovedor en esa inocencia del niño que juega a decir que su abuela es la muerte, sin entender todavía el peso real de esa palabra. Y luego, la vida se encarga de darle la razón de la manera más cruel: ella muere, y el apellido "Mort" en la esquela convierte el juego infantil en una verdad incómoda e inevitable. Me llega mucho la confesión de "no supe ir a verla en su lecho, por mi timidez". Esa frase, dicha con tanta honestidad, me parece el corazón del poema. El remordimiento por no haber estado allí, por haberse dejado vencer por el miedo o la vergüenza, y que el tiempo pasara hasta que ya no había vuelta atrás. Es tan humana esa culpa. El final tiene un regusto agridulce: "no siempre se puede jugar con la misma muerte". Reconoces que el juego de niño se volvió realidad, pero también parece que aceptas que era una verdad que siempre estuvo ahí, en el apellido, en el destino. Me ha parecido un poema que habla de la muerte sin grandilocuencia, desde la pequeñez de una historia familiar, y por eso mismo me ha resultado tan auténtico y memorable.

© HGM Network S.L. || Términos y Condiciones || Protección de datos | Política de Cookies